San Marcos – Mi pueblo al Revés

cienaga-san-marcos-sucre01.jpg

En 1523 una ordenanza de Carlos I de España – V de Alemania – contiene unas instrucciones para la adopción de la cuadricula, en el trazado urbano de las fundaciones españolas en América. Alrededor de la plaza mayor se construía la iglesia, la gobernación y el mercado publico y necesariamente la gente confluía a ese punto para desarrollar actividades económicas, sociales, religiosas y políticas. San Marcos, no tuvo ese origen.

Esta población, nació como una hacienda de ganados con el emotivo nombre de HATO MAYOR DE SAN MARCOS DEL CARATE. Su primer propietario fue el español capitán don Juan de Zabaleta en el siglo XVll. Mas de un siglo trascurrió para que San Marcos lograra destacarse como núcleo social capaz de integrar una entidad político-administrativa. Pero cuando eso sucede, ya esa población tiene conformado un diseño urbanístico bastante extraño y propio, pues no cumple para nada el modelo de los pueblos vecinos y menos de lo que imponía las normas heredadas de la colonia. Así tenemos que al ser una localidad, instalada paralela a la ciénaga de su mismo nombre, en dirección oriente-occidente, las casas vecinas a ella no miran hacia ese recurso natural sino que la tienen como extensión adicional del patio, con todos los beneficios y perjuicios dependientes de la época del año que eso conlleva.

No sé quien repartió esos solares o como se los apropiaron sus primeros dueños pero lo cierto es que no apreciaban para nada el sentimiento de descanso que genera ver el agua en esas dimensiones, ni las veraniegas frescas brisas, aromatizadas por las flores de la ingente variedad de estacionales arbustos, que circulan en su semivacío lecho, y que amortiguan la resolana de ese periodo. Prefirieron ver los burros y caballos que originan tanto polvo en verano o tanto barro en invierno, en el devenir de las actividades del hombre, en un centro urbano en aquellos tiempos del siglo XIX y buena parte del XX. La plaza principal, denominada plaza de Bolívar, está a una cuadra de esa ciénaga, bastante espaciosa para aquellos tiempos, pues da cupo actualmente, para un parque y una zona de transito vehicular, zona de parqueos, y de un adefesio arquitectónico construido por un nefasto alcalde, compuesto por una serie de colmenas utilizadas para restaurantes llamados irónicamente “ la mosca elegante”, “la mosca amarilla”, “la mosca sonriente”, que obstruyen la visión panorámica de la ciénaga y de la excelente escultura del Hombre-Hicotéa, símbolo de nuestra ancestral cultura indígena. Por ese lado hay acceso directo a la ciénaga, llamado el Puerto Real.

Adicionalmente; no existe, ni existió jamás una iglesia en ese lugar, ni tampoco el edificio administrativo o alcaldía, pues éste, distaba dos cuadras de esa plaza, donde esta actualmente la policía. Los vecinos de la plaza eran los comerciantes importantes del pueblo y las familias mas destacadas de la comunidad. El mercado quedaba a una cuadra paralela a la ciénaga y uno de sus lados daba con ella, donde se vendían los pescados, que hasta la fecha, todavía existe con el mismo criterio. La iglesia principal, llamada de la Santísima Trinidad, esta localizada a tres cuadras de la plaza de Bolívar y cuando se construyó, por allá en los años treinta, era la entrada del pueblo; tiene una historia muy interesante, pues en San Marcos no había una iglesia de ladrillos o sea de mampostería, sino un rancho de palma de regular dimensión cuya ubicación era donde se construyo posteriormente el Instituto San Marcos, pero paralelo a la calle de la entrada al pueblo. La esposa de don Ismael Rodelo, dueño de la Hacienda Tierra Santa, a poca distancia de la población, doña Rosario, cuado enviudó, vendió su bien, y se retiró a morir a Mopox, de donde era oriunda, pero hizo una donación económica para construcción de la iglesia. En esos tiempos existía una plaza que iba desde donde esta ubicada la actual iglesia principal, hasta cubrir dos cuadras hacia el oriente. Allí se hacían las corralejas, antes de hacerlas en la plaza de Porras. La señora Rosario, conocía los diseños urbanísticos de la zona y consideró que el mejor sitio para construir su iglesia era esa plaza, dando su frente a ella. Llegado el momento de la aplicación del legado, los constructores consideran que no alcanza el dinero para terminar el proyecto y solicitan los fondos a la comunidad. Dos católicas señoras con profundo sentimiento religioso y muy respetables, esposas de adinerados ganaderos, ofrecen los fondos necesarios ya que vivían en la calle de entrada, pero temerosas con la disposición de la generosa beata momposina, porque sus viviendas quedarían en la parte de atrás del templo, calle de por medio, deciden proponerle al constructor que las libere de sus preocupaciones. Finalmente, llegan a un acuerdo con el urgido constructor, y deciden darle media vuelta a la iglesia y de esa manera se construye la iglesia dándole la espalda a la plaza de la Trinidad, cumpliendo el compromiso con las benefactoras finales e incumpliendo eternamente con la benefactora inicial. En el espacio de esa plaza, cuarenta años después, se construyó Telecom, una calle, un parque y la actual Alcaldía.
Hace pocos años se construyó, en la plaza Porras, el escenario para presentar eventos culturales, que consiste en una tarima con su concha acústica y servicios complementarios; pues no se si por el sol poniente o naciente o por simple capricho del contratista, esa concha esta al contrario, porque cuando presentan el Festival del Porro Cantado u otro evento musical el sonido va para el playón y no para la comunidad que esta de espaldas.
Preocupa adicionalmente, que los vecinos y no vecinos de la ciénaga, se han convertido en colonos de los espacios que en verano deja el agua al retirarse, pues uno nota como se van aterrando, cercando y construyendo lugares que corresponden al Estado y por lo tanto a la comunidad, y nadie los ve, ni nadie actúa.
Existen afamados restaurantes de comida típica en el pueblo, y entre sus exóticos platos figuran: Pisingo al vino, Ponche encebollado, Barraquete al coco, Hicotea Cuivera, Armadillo ahumado, Venado a la plancha, Loro al Marañón, Guacamayo a la taruya, etc., todos esos animales en vía de extinción, menos la indolencia de las gentes que los prepara y los consume.
Por eso digo que el pueblo esta al revés. Al revés, porque las casas no dan contra la ciénaga. Al revés, porque la plaza principal nunca tuvo como vecinos protagonistas a la alcaldía, a la plaza de mercado o a la iglesia. Al revés, porque la iglesia principal le da la espalda a la plaza que hubo en una época. Al revés, porque la concha acústica mira hacia el playón y no hacia la comunidad. Al revés, porque los funcionarios de la entidad, encargada de conservar y proteger el medio ambiente, en forma displicente ejercen sus actividades.

Al revés, porque con tanto playón vecino y tanto patio desocupado, las administraciones municipales no han dedicado dinero y esfuerzo, para desarrollar parques y zonas verdes que sirvan para replantear un sano esparcimiento y diversión ciudadana. Hagamos un esfuerzo y vamos a darle media vuelta al pueblo, esa que nos dieron los primeros pobladores, confundiendo el razonable plano urbanístico que quizás se ha desplazado también a la forma de pensar y actuar de sus dirigentes, para asegurarles a las generaciones venideras un futuro más coherente con el mundo que vivimos.

 

Jaime Uribe Carriazo
jaimeurca@hotmail.com

julio 6 de 2011

5.00 avg. rating (96% score) - 1 vote
Equipo de Redaccion

Equipo de Redaccion

Equipo de Investigacion encargado de encontrar y publicar información relacionada con el municipio de San Marcos Sucre y el acontecer de Colombia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

scroll to top